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Creando el mito de Mandela

Por Deborah Menkart


Home > Archives > Volume 28 No.3 - Spring 2014

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Mandela, el hermosamente ilustrado libro infantil de Kadir Nelson, ha sido seleccionado como uno de los mejores libros sobre Mandela por muchos grupos, incluyendo Colorlines y Kirkus Reviews. Dado los talentos de Nelson y su fuerte reputación como autor de libros para niños, es probable que Mandela se convierta en un clásico en bibliotecas y aulas.

Basta con una mirada a la portada para ver porque es tan popular el libro. Las ilustraciones son impresionantes. Desgraciadamente, este libro de ilustraciones presenta la misma imagen de Mandela que ha sido la norma en los medios masivos de comunicación. Como lo lamentó el periodista Bob Herbert, los medios de comunicación han reducido a Mandela a un “personaje de cartón adorable y estereotipado”, y el papel central de la lucha anti-apartheid efectivamente se oculta en este proceso.

La creación de mitos en Mandela empieza con el forro del libro: “Mandela vio a sus compañeros africanos pobres e impotentes. Decidió trabajar para protegerlos”. El texto repite esta imagen de Mandela-el-salvador: “Los africanos eran pobres e impotentes. Nelson se hizo abogado y defendió a los que no podían defenderse”. No hay referencia al hecho de que Mandela ingresó en un movimiento. Como el mismo Mandela notó: “Ninguna persona sola puede liberar a un país. Solo se puede liberar a un país si se actúa como un colectivo”. Y Mandela no pudo haber creado el Congreso Nacional Africano (CNA) ya que este se fundó en 1912, seis años antes de que él nació.

Poco en el libro indica que la resistencia a la colonización europea y la supremacía blanca tiene una larga historia que se remonta hasta principios del siglo XVI, cuando los ganaderos africanos derrotaron a los invasores portugueses. El único ejemplo ofrecido de una lucha pre-apartheid pinta a los africanos como agresores: “El pueblo… hizo guerra en contra de los europeos quienes vinieron en búsqueda de tierra y tesoros”. En realidad, los europeos no solo estaban buscando tierra –la estaban ocupando. Y los africanos no hicieron guerra, sino defendieron su tierra. Esta es muy parecida a las descripciones de la historia colonial de los EE.UU., en las cuales los colonos “fueron atacados por indios hostiles”.

Nelson continúa: “Las armas de los colonos eran más fuertes y respiraban fuego”. Esto hace a los africanos parecer sencillos y tan primitivos que atribuyeron la capacidad de respirar fuego a las armas europeas. Desgraciadamente, estos tipos de estereotipos de africanos son normales en la literatura y las películas infantiles, como explican Brenda Randolph y Elizabeth DeMulder en “No sabía que había ciudades en África” (vea la lista de recursos).



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